Archivo de la etiqueta: Lengua

Rostros…¡multifaciales!

Con este vídeo de apenas minuto y medio, ¿qué podríamos hacer en una clase de Lengua?

¡Se admiten ideas! 😉

Anuncios

¿Quién tiene miedo de tener miedo?

8744800144_f73958416b_z

Creo que todos los profesores que enseñan Lengua tratan de hacer lo que describe, maravillosamente, Sara de Almeida Leite en su página Língua à portuguesa. Me ha parecido tan estimulante que me tomo la libertad de traducirlo (tened clemencia) para que llegue a más gente.

“En mi actividad como docente, he enfocado buena parte de mis esfuerzos pedagógicos en ayudar a los alumnos a recorrer el camino que los lleve de la inconsciencia y la despreocupación por los errores que comenten, tanto oralmente como por escrito, al gusto por los desafíos a los que se enfrentan en su día a día, en lo que se refiere a la distinción entre lo correcto y lo equivocado, entre la norma y el desvío.

Básicamente, intento llevarlos a que consideren que la forma en la que se habla y se escribe es importante, y no indiferente, porque transmite una imagen de nosotros que puede ser positiva o negativa; y procuro transmitirles la idea que, si tuviésemos consciencia de nuestros límites y dificultades, estaríamos más cerca de resolverlas y mejorar nuestro desempeño. Les explico, por tanto, que deben pasar de la actitud de “Bah, yo nunca pongo tildes” o “Nunca sé dónde poner las tildes” a la de “¡si existe una manera de saber qué palabras llevan tilde y por qué, entonces, yo quiero saber cuál es!”

Este camino, por el que intento que pasen, está lleno de actividades y ejercicios siempre pensados con buen humor y con una actitud esencialmente optimista; pero implica también pasar por una fase intermedia (que intento que sea lo más breve posible) que corresponde a la toma de conciencia de la cantidad de errores que cometen, al contrario de lo que pensaban y que los lleva a sentir miedo. Miedo a equivocarse, miedo a decir o escribir mal una palabra o una frase, miedo de pasar vergüenza por asumir,ante si y ante los compañeros, que al final no usan correctamente su lengua materna.

Es una fase que me recuerda a situaciones de pérdida, en las que llegado a un punto, se entra en la fase de la negación, por la incapacidad de aceptar la pérdida (en este caso, la pérdida de confianza en uno mismo), ya que muchos alumnos demuestran una falta de voluntad ante el desafío de distinguir, por ejemplo, entre lo correcto y lo incorrecto, o ante la necesidad de confesar el desconocimiento del significado de algunas palabras. Se sienten inseguros, incapaces de acertar y, por eso, simplemente, hacen cualquier otra cosa antes que participar en la clase: más o menos discretamente se dedican a estudiar otra materia, a consultar el e-mail o a pasar apuntes.

Es como si mirasen para otro lado, escogiendo ignorar la oportunidad de mejorar y volver a ganar confianza en su capacidad – no para no fallar, sino para aprender a evitar los fallos. Ahora, el miedo a fallar que silencia y hace que nos crucemos de brazos es, como sabemos, el peor enemigo del aprendizaje- o, al menos, tan fastidioso como el orgullo de ser un ignorante.

 quadro